lunes, 2 de mayo de 2011

Emigración a Venezuela



Miles de canarios fueron encarcelados en Venezuela por entrar ilegalmente. Los isleños fueron víctimas de las mafias como los subsaharianos de hoy.
Prensa regional / La Opinión.- Verónica Martín. La emigración canaria hacia Venezuela no fue toda tan agradable y enriquecedora como cuentan los miles de retornados que llegaron en los años 70 con dinero. Entre los episodios más negros de la emigración se encuentra el encierro en campos de concentración de miles de isleños que llegaron de forma ilegal. Los isleños fueron también víctimas de las mafias, como los subsaharianos de hoy.


Las cifras de la emigración de canarios hacia Venezuela no están totalmente documentadas aunque el hecho constatable de que prácticamente todos los canarios han tenido o tienen familiares en lo que se ha llegado a llamar la Octava Isla hace bastante creíble que unos 150.000 canarios dejaron atrás su isla para buscar un mundo mejor.




El profesor titular de Historia de América de la Universidad de La Laguna (ULL), Manuel Hernández, explica que la emigración de los canarios a Venezuela fue ilegal hasta el año 1952 y que lo volvió a ser a partir del 60. Las primeras salidas de barcos de canarios hacia ese país están datadas en 1936, aunque las salidas más masivas fueron en los años 50. Sólo entre 1948 y 1952 viajaron unos 12.000 en barcos de pesca del banco canario-sahariano como el famoso Telémaco o el Elvira.

El historiador explica que en el Gobierno de Rómulo Gallego la inmigración canaria "no era legal, pero era bienvenida porque se consideraba que tenía una connotación política y eran personas que huían del régimen de Franco. Se creía que estos canarios eran luchadores por la libertad, aunque la mayoría emigraban con fines económicos". Pese a esto, en Venezuela se daban visados de entrada sólo a parientes aunque también hubo la entrada de muchos polizones en barcos transatlánticos. "En un primer momento, la gente se animó a emigrar en connivencia con algunos alcaldes de las Islas" tanto porque se convertía en una fórmula de extorsión como porque "era una válvula de escape para que los menos adeptos al régimen salieran de sus municipios".





Los canarios fueron -al igual que muchos de los subsaharianos que han llegado patera o en barcos negreros- víctimas de las mafias que les cobraban fortunas por estos viajes o que, incluso, se quedaban con las tierras de los emigrantes como fianza de forma que muchos perdieron sus propiedades.

Sin embargo, la aceptación de la inmigración desde Canarias acabó con el golpe de estado de Marcos Pérez Jiménez que consideraba a los llegados como "comunistas" y eran metidos en "verdaderos campos de concentración" como el de Guasima, que es una isla del país, donde incluso hay constancia del fallecimiento de 7 u 8 personas por las malas condiciones debido al hacinamiento y a las enfermedades. El otro centro de internamiento fue en la isla de Orchila que funcionaba como centro penitenciario. Por estas instalaciones pasaron miles de canarios que, además, fueron -otra vez- víctima de las mafias. En esta ocasión, se trataba de personas que pagaban la fianza de estos inmigrantes para que salieran de su encierro y que los hacían trabajar con un estatus casi de esclavos.

El encierro de los inmigrantes "fue una situación muy coyuntural" que duró sólo el primer año y medio del mandato de Pérez Jiménez pues en el año 1952 se firmó un acuerdo con Franco de legalización de la inmigración que no acabó con las llegadas ilegales pues se pedía el pasaporte y, en España, obtenerlo era complejo pues se pedía, entre otras cosas, no haber manifestado oposición al régimen. Fue, entonces, el momento de la emigración masiva "mayoritariamente masculina". En esa época llegaban canarios a Venezuela tanto de forma legal -sobre todo bajo la figura de la reconstrucción familiar- como ilegal, aunque esta vez ya más en transatlánticos o en avión. En los años 60 se volvió a cerrar la emigración libre aunque las llegadas seguían produciéndose.

Esta situación hacía que muchas personas estuvieran en situación de ilegalidad y que tuvieran que trabajar "sin papeles", con lo que eso supone de "explotación" hasta que finalmente lograron regularizarse.

El 20 por ciento, emigrantes. La emigración en Canarias fue tan devastadora que, según el historiador de la Universidad de La Laguna (ULL) Manuel Hernández, supuso que el 20 por ciento de la población canaria de los años 50 emigrase. Un traslado que afectó a unas zonas más que a otras y que hizo que, por ejemplo, "El Hierro se vaciase", al igual que ocurrió con municipios del Norte de Tenerife como Icod y con las islas de La Palma y La Gomera.





La historia de la emigración canaria se parece, en gran medida, a la de los sudamericanos y africanos que han llegado en los últimos años a Canarias. Muchos de ellos para ahorrar y poder enviar dinero a las Islas vivían en rancherías que eran pequeñas habitaciones que compartían diez o doce personas que pueden , perfectamente,trasladarse a esos pisos que comparten una decena de inmigrantes en cualquiera de las grandes ciudades españolas o en alguna localidad del Sur de Tenerife.

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